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BOLETÍN FAMILIAR

La familia, educadora de la verdad del hombre:

el matrimonio y la familia

Introducción:

 

 

 

 

 

 

 

Estimados Padres de Familia:

Los sueños de felicidad matrimonial no han muerto.

Somos conscientes del valor que la familia tiene en la vida de las personas, en su desarrollo y en su felicidad. El fracaso de la familia marca heridas profundas en todos sus miembros, mientras que una familia unida es una bendición que a todos enriquece.

"El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar" (Gaudium et Spes No. 47). Sin embargo, la dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones.

 

 

 

Frente a estos continuos desafíos a la vida familiar, es necesario recordar que “la familia es un bien necesario para los pueblos, un fundamento indispensable para la sociedad y un gran tesoro de los esposos durante toda su vida. Es un bien insustituible para los hijos, que han de ser fruto del amor, de la donación total y generosa de los padres. Proclamar la verdad integral de la familia, fundada en el matrimonio como Iglesia doméstica y santuario de la vida, es una gran responsabilidad de todos” (Discurso de Benedicto XVI en la clausura del V Encuentro mundial de las Familias, Valencia 8 de julio de 2006). Desde esta realidad, el presente boletín, pretende ayudar a conocer el auténtico valor del matrimonio y la familia en el mundo de hoy. Profundicemos en el tema.

 

 

 

Mensaje:
Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando. Siendo yo pequeño, observaba el trabajo de mi mamá desde abajo, por eso siempre me quejaba diciéndole que solo veía hilos feos. Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: “Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde arriba”. Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y por qué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Más tarde escuchaba la voz de mamá diciéndome: “Hijo, ven y siéntate en mi regazo”

 

 

 

 

Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creer; desde abajo sólo veía hilos enredados. Entonces mi mamá me decía: “Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba. Yo tenía un hermoso diseño. Ahora míralo desde mi posición, que bello”

 

 

Muchas veces a lo largo de los años he mirado al cielo y he dicho: “Padre, ¿qué estás haciendo?". Él responde: “Estoy bordando tu vida.” Entonces yo le replico: “Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros. ¿Por qué no son más brillantes?” El Padre parecía decirme: “Mi niño, ocúpate de tu trabajo confiando en Mi y un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás...”

Nosotros como hombres y mujeres de fe, en busca de la verdad, estamos comprometidos a ver y juzgar las realidades desde Dios, su palabra debe resonar constantemente para que impregne nuestro ser y que hacer. Que todo lo que pensemos, sintamos, queramos, decidamos y hagamos sea en el Señor.

 

 

 

 

 

No obstante esta buena voluntad, la familia, en los tiempos modernos, ha sufrido quizá como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura. Muchas familias viven esta situación permaneciendo fieles a los valores que constituyen el fundamento de la institución familiar. Otras se sienten inciertas y desanimadas de cara a su cometido, e incluso en estado de duda o de ignorancia respecto al significado último y a la verdad de la vida conyugal y familiar. Otras, en fin, a causa de diferentes situaciones de injusticia se ven impedidas para realizar sus derechos fundamentales.

 

Por este motivo, es importante ayudar a las parejas a adquirir la madurez humana y espiritual necesaria para asumir de manera responsable su misión de esposos y de padres cristianos, recordándoles que su amor es único, indisoluble y que el matrimonio contribuye a la realización plena de su vocación humana y cristiana. De manera especial hay que apoyar a los jóvenes que están para emprender su camino hacia el matrimonio y la familia, con el fin de abrirles nuevos horizontes, ayudándoles a descubrir la belleza y la grandeza de la vocación al amor y al servicio de la vida.

En primer lugar es importante reconocer que la verdad del matrimonio y de la familia, hunde sus raíces en la verdad del hombre, en la esencia más profunda del ser humano y sólo puede encontrar su respuesta a partir de ésta. No puede separarse de las preguntas: ¿Quién soy? ¿Qué es el hombre? Y estos cuestionamientos, a su vez, no pueden separarse de los interrogantes sobre Dios: ¿Existe Dios? ¿Y quién es Dios? ¿Cuál es su verdadero rostro? La respuesta de la Biblia a estas cuestiones es unitaria e invariable: el hombre es creado a imagen de Dios y Dios mismo es AMOR. Por este motivo, la vocación al amor es lo que hace del hombre la auténtica imagen de Dios: se hace semejante a Dios en la medida en que se convierte en alguien que ama.

 

 

 

 

 

v Actualmente hay un oscurecimiento de la verdad del hombre, del matrimonio y de la familia.

a) La primera de esas líneas es el agnosticismo, que brota de la reducción de la inteligencia humana a simple razón calculadora y racional y que tiende a ahogar el sentido religioso inscrito en lo más íntimo de nuestra naturaleza.

b) La segunda es el proceso de relativización y de desarraigo que destruye los vínculos más sagrados y los afectos más dignos del hombre, y como consecuencia hace frágiles a las personas, e inestables nuestras relaciones recíprocas.

c) Los valores fundamentales del matrimonio y de la familia están amenazados por el fenómeno actual de la secularización que impide a la conciencia social, llegar a descubrir adecuadamente la identidad y misión de la institución familiar y últimamente por la presión de leyes injustas que desconocen los derechos fundamentales de la misma.

b) Las diversas formas actuales de disolución del matrimonio, como las uniones libres y el matrimonio a prueba, hasta el pseudo-matrimonio entre personas del mismo sexo, son expresiones de un libertinaje que presenta estas actitudes erróneas, como verdadera liberación del hombre.

 

 

 

Una pseudo-libertad así, se basa en una banalización del cuerpo, que inevitablemente incluye la banalización del hombre. Su presupuesto es que el hombre puede hacer de sí lo que quiera; su cuerpo se convierte de esta forma en algo secundario, manipulable desde el punto de vista humano, que se puede utilizar como se quiera, dejándolo fuera del auténtico ser y dignidad de la persona.

 

San Pablo ha descrito todo esto con trazos muy vigorosos en su carta a los Romanos (Cf. Rm 1, 18-32), al describir la situación del paganismo de su época y el desorden moral en que había caído por no querer reconocer en la vida al Dios que había conocido con la razón. Esta situación ha de ser conocida hoy por la familia, para no edificar su acción educadora sobre arenas movedizas. El desconocimiento de Dios lleva también a la ofuscación de la verdad sobre el hombre

Cuestionamiento:

 

v Nuestras opciones personales, matrimoniales y familiares ¿son hechas a la luz de lo que Dios quiere? o ¿nos dejamos llevar por las ideologías que está viviendo la sociedad actual?

 

v Que podemos hacer por los hijos para que vayan al matrimonio con conciencia clara de su belleza y del compromiso que adquieren ante la sociedad y ante la Iglesia

 

 

 

Fuentes de consulta:

2ª Catequesis preparatoria al VI Encuentro Mund. de las Fam.         Dimensión Episcopal de Pastoral Familiar.

La familia, ser y quehacer hoy.                                                          René Cesa Cantón, Ediciones San Pablo.

La familia, según Benedicto XV                                                           www.revistaecclesia.com

 

 

v Medios para iluminar este oscurecimiento.

 

a) Es necesario ir contracorriente a la cultura dominante. Ante esta realidad tan radical y condicionante, la familia tiene hoy la ineludible tarea de transmitir a sus hijos la verdad del hombre, del matrimonio y de la familia, y esto exige paciencia, esfuerzo, sacrificio y búsqueda constante. Pero también hoy los cónyuges pueden superar las dificultades y mantenerse fieles a su vocación, recurriendo a la ayuda de Dios con la oración y participando asiduamente en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía.

 

b) El momento histórico que estamos viviendo exige el testimonio cristiano de las familias. Este testimonio estimulará a los políticos y legisladores a salvaguardar los derechos de las familias, especialmente para reafirmar la intangibilidad de la vida humana desde la concepción hasta su término natural, el valor único e insustituible de la familia fundada en el matrimonio y la necesidad de medidas legislativas y administrativas que sostengan a las familias en la tarea de engendrar y educar a los hijos, es tarea esencial para nuestro futuro común. La unidad y la firmeza de las familias ayudan a la sociedad a respirar los auténticos valores humanos y abrirse al Evangelio.