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Dios Padre quiso soplar el aliento de su Espíritu y dar vida a una familia religiosa destinada a adorar, dar a conocer y hacer amar a Jesús Sacramentado, mediante la educación cristiana de la niñez y juventud. Por eso, eligió y amó a su siervo Silviano Carrillo Cárdenas; lo formó y aquilató su espíritu al fuego ardiente del amor a Jesús Eucaristía y a su Santísima Madre, la Virgen María.
La Eucaristía fue su más grande tesoro, por lo que el mayor dolor que sufrió su corazón sacerdotal fue el sacrilegio cometido en su parroquia el 18 de julio de 1901. De esa profanación, como contrapartida, se levantó en la Iglesia por inspiración del Espíritu Santo, un nuevo impulso de amor “la adoración de almas consagradas; un continuo canto de alabanza: ¡Bendito sea Dios!; un perenne esfuerzo por dar a conocer a Cristo: la educación”
La Espiritualidad de nuestra Congregación es Eucarística-Mariana Para nuestro Padre Fundador no hay otro camino mejor para amar a Jesús que el amar e imitar a María.
Desde los albores de la fundación consagró su Congregación a María Santísima como un obsequio de su parroquia con motivo del año jubilar de la Inmaculada Concepción.
En los Escritos de Nuestro Padre tenemos un patrimonio riquísimo que es para nosotras un itinerario de vida espiritual, en los 31 pensamientos relativos al Amor Eucaristía que nos dejó para prepararnos a la Sagrada Comunión, uno para cada día del mes.